Miedo o rutina…

Enero 15, 2009

Bueno, vamos a levantar esto que lo tenemos muy muerto.

Scatt al teclado.

Hola compañeros, por cierto feliz año nuevo! Me gustaría dedicar esta entrada de nuestro blog a un caso personal, el cual me ha dado mucho que pensar últimamente.

Antes que nada os haré un pequeño resumen introductorio para poneros en situación. Todo el mundo se ha enamorado alguna vez y ha experimentado en sus carnes los efectos de ese enamoramiento, ¿cierto? Yo no soy distinto y también me enamoré (de echo aún lo estoy) de una chica la qual la llamaremos “S”. Mi relación con S duró aproximadamente un año y yo fuí quien acabó con esta (por diversos motivos referentes a mi persona). El caso es que desde que cortamos, hace ya más de un año, he intentado buscar en otras chicas algo que pudiese llenar el vacío que sentía. Pero como el amor es así de cabrón, ninguna chica llego a darme la mitad que me daba S. (Os preguntareis cuantos intentos he realizado, he estado con solo 2 chicas más, y me ha valido para demostrarme amí mismo que es lo que busco).

Bueno, pamplinadas y cutrerías aparte, el caso es que hace un mes volví a quedar con S. Descubrí que tiene novio, que ese novio tiene 25 años (ella 19), que vive solo, que está en el paro, que antes era traficante de hachís, que no ha terminado el batxillerato, que dicho novio es muy posesivo (hasta el punto de obligarla a dejar su trabajo de profesora de repaso para estar con él, y reducile el tiempo que pasa con la famíla). Eso me asusta, pués temo por ella. Volviendo al caso, quedamos y estubimos 4 horas recordando viejos tiempos, hablando, debatiendo, analizando, todo genial hasta que llego el momento de despedirse. Entonces pasó algo que no tendría que haber pasado: nos besamos. Fué el beso más bonito que nunca me han dado, y eso me transportó a un nuevo estado que me hizo darme cuenta de que la quería, que me hizo obsesionarme con esa idea, consumirme por dento. Días después le envié un correo electrónico contandelo lo que me pasaba y lo que sentía, medio declarandóme y confesando mi amor por ella, ella me respondió que con el chico ese todo es muy complicado pero que está con él, me contestó que ella sabía que conmigo todo sería más facil y mejor pero que está con él, que no intente nada porque está con él.

Pensareis que exagero, que no se perder, pensareis que me tengo que joder sino me quiren, cierto. Pero si hubieseis visto la mirada llena de lágrimas y su cara de infelicidad mientras me narraba lo que le pasaba con ese chico… me entenderiais perfectamente. Me siento impotente, no solo por el echo que no quiera volver a estar con migo, sino por donde está ella metida y por la verdadera razón por la que no quiere salir (miedo, tal vez; comodidad, es más facil permanecer en un sistema de vida montado que aunque no te guste es mejor que montar uno nuevo; no lo sé…). La cosa está complicada ya que nose que hacer. Supongo que el tiempo todo lo cura, que un clavo saca otro clavo.

Me gustaría contaros estas cosas en directo, pero dado que no tengo esa oportunidad (almenos hasta abril, para el cumpleaños de Muneil) aquí os dejo una de mis penas, puede que la más grande y hermosa pena que he sufrido.

Haced con ella lo que creais conveniente.

Un saludo y grácias por todo,

Scatt

Entry Filed under: Uncategorized. .

Leave a Comment

Required

Required, hidden

Some HTML allowed:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


He aquí tu adversario, tu reto.

Bienvenido a Dulce Duelo.

Últimas entradas

Últimos comentarios

hewh en “La caja tonta…
Hierbis en ¿Qué es más importante, amista…
scattman en “La caja tonta…
muneil en “La caja tonta…
scattman en Nunca es tarde si la dicha es…

Blogroll